Plenitud de Gozo
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                        Prosperidad del Alma

                        Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud así como prospera tu alma". 3 Juan 1:2


                        Normalmente cuando leemos este versículo suponemos que al escribir esto Juan está diciendo que tambén "prospere tu alma", pero si notamos que la palabra "prospera" no tiene acento, el sentido de este versículo cambiará. Por lo cual podemos entender que en la medida que nuestra alma prospera, vamos a ser prosperados en todas las cosas y también tendremos salud.

                        Dios nos creo seres "trinos", es decir, somos Espíritu, Alma y Cuerpo. Cada parte tiene su importancia, y normalmente le damos más importancia al cuerpo, olvidándonos de darle mantenimiento y alimento al espíritu y alma. Para poder tener una vida conforme a la voluntad de Dios debemos estar atentos a cada parte de nuestro ser.

                        Alimentando el espíritu
                        "...No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" Mateo 4:4 Aquí Jesús nos confirma la escritura de Deuteronomio 8:3, enseñándonos que no solo debemos alimentar al cuerpo físico sino también a nuestro espíritu. Toda la palabra de Dios está escrita en la Biblia, Las Escrituras son la boca de Dios, a través de ella el Señor alimenta y guía a nuestro espíritu. Así como el cuerpo físico debe comer diariamente o se debilita y con el tiempo se enferma, igualmente el espíritu debemos alimentarlo día a día para mantenerlo saludable y fuerte. Como el espíritu no es algo que sentimos físicamente, no podemos notar si está alimentado o no, pero al momento de que lleguen pruebas difíciles o sea momento de tomar decisiones, es cuando se verá qué tan cuidado y alimentado está.  Si se ha alimentado de la Palabra de Dios constantemente entonces vendrá la prueba y no te destruirá, sino por el contrario tendrás la fortaleza para continuar adelante y seguir confiando en Dios. Lo que traerá en ti paz, gozo y fortaleza sobrenaturales, que solo provienen del Espíritu Santo de Dios, morando en tu vida.

                        Alimentando el alma
                        En nuestra alma es donde se alojan los sentimientos y las emociones, sean positivos o negativos. El alma es una parte de nosotros que debemos educar  para que sea gobernada por la voluntad de Dios y no por nuestras circunstancias. El rey David solía ordenar a su alma para que alabara a Dios, un ejemplo de ello lo vemos en el Salmo 103 "Bendice, alma mía, a Jehová..." y así como el rey David lo hacía, es algo que debemos hacer día con día. El alma por sí sola muchas veces nos ayudará a hacer cosas o tomar decisiones erróneas o irracionales, pero si la tenemos educada a vivir bajo la voluntad de Dios, y la alimentamos junto con nuestro espíritu de su Palabra y la enseñamos a honrar y alabar a Dios, entonces será una parte de nosotros que nos ayudará a cumplir y obedecer la Palabra de Dios en nuestras vidas.

                        Por último, el cuerpo
                        Nuestro cuerpo es un reflejo de cómo está nuestro espíritu y nuestra alma. Si tenemos un espíritu lleno de la Palabra de Dios y nuestra alma está sujeta a Su voluntad, entonces entenderemos que somos "...templo del Espíritu Santo" 1 Corintios 6:19 y nos esforzaremos por cuidarlo y mantenerlo saludable.  ¡Qué privilegio que el Espíritu mismo de Dios more en nosotros! El es nuestro Consolador, el es luz a nuestras vidas, el guía nuestros pasos.

                        Hagamos nuestra parte y el Señor hará la suya, permitiendo que este versículo de 3 Juan 1:2 se cumpla en nuestras vidas.

                        Por Plenitud de Gozo
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