Plenitud de Gozo
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                        GRANDES DETALLES...pequeñas diferencias

                        "...Judá engendró de Tamar a Fares... Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed,... y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías..." Mateo 1:3,5 y 6

                        Muchas veces como creyentes e hijos de Dios, o cómo simples lectores de la Biblia, nos preguntamos para qué pusó Dios tantas y tan diversas genealogías (listas de antepasados) y en especial para que pusó la del Señor Jesús, Su Hijo y nuestro Salvador; y aunque esa pregunta no la podemos contestar directamente pues no somos Dios, si podemos notar con la guía del Espíritu Santo algunas enseñanzas aplicables a nuestras vidas y formas de pensar y actuar.

                        Existe un dicho que contiene cierta verdad dentro de la realidad humana que dice: "Los pequeños detalles hacen las grandes diferencias" y que hace alusión a exigirnos perfección en lo que hacemos, y a no dejar nada mal hecho o al "ahí se va". Con Dios podemos ver que el este dicho lo hace  al revés, como es el título de esta reflexión.

                        Cuando leemos con atención y corazón abierto el primer capítulo de Mateo, es interesante notar que de las 42 generaciones que preceden al nacimiento del Señor Jesús se mencionan todo el tiempo todos los hombres a través de los cuales se va manteniendo la descendencia directa, pero SÓLO se menciona a 4 mujeres antes de llegar a la virgen María; y si pensamos que hubo 42 madres precedentes la pregunta que surge es ¿porque Dios decide, en su infinita misericordia y sabiduría mencionar de manera clara y específica sólo a estas 4?

                        Si lo quisieramos ver desde un ángulo legalista y lleno de perfección y pureza CURIOSAMENTE nos daríamos cuenta que se menciona a las únicas 4 que "darían al traste" con cualquiera que esperara estas mismas características (perfección y pureza) en los antepasados de Jesús desde el punto de vista humano; pero si tratamos de verlo como Dios lo ve, si usamos sus ojos de amor y su sentido de la justificación entonces notaremos que para Dios:

                        LOS GRANDES DETALLES: Tamar miente y hace tretas para salirse con la suya; Rahab es prostituta y no es hebrea; Betsabé es adultera; Rut no es hebrea. ¿perfección? ¿pureza? ¡Vaya detalles!

                        PEQUEÑAS DIFERENCIAS: En Dios, cuando el mira el corazón y descubre una actitud correcta, descubre arrepentimiento, descubre humildad delante de El y deseos de complacerle obedeciendo Su voluntad, esos Grandes Detalles los vuelve Pequeñas o más exactamente, insignifcantes diferencias, pues en Su linaje vemos la gracia y el amor de Dios hacia ellas y, de paso, su amor por redimir a los gentiles, al permitir que Su Espíritu Santo guiara al escritor de este evangelio a poner de manera clara y específica, de entre todas las demas mujeres, únicamente a estas cuatro: 2 no judías, 1 adultera, 1 prostituta y de hecho por nombre sólo a 3, pues de Betsabé más bien se específica "...la que fue mujer de Urías".

                        Y no sólo muestra su perdón, aceptación y amor hacia ellas, sino hacia nosotros, pues podemos tener esperanza de que cuando nuestro corazón se humilla delante de El, y El ve arrepentimiento, sinceridad, humildad; entonces nos enaltece en Su tiempo y en Su forma.

                        Así que sea cual sea nuestro pasado, nuestra raza, nuestra historia, al igual que estas cuatro mujeres, acerquémonos confiadamente al trono de Su gracia, sabiendo que, cada día, a través de la sangre de Jesucristo, podemos ser una nueva criatura y disfrutar de sus misericordias que son nuevas cada mañana.

                        Por Ricardo Monroy
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