Febrero 24: Números 26-27
En la lectura de hoy:
El segundo censo para contar a los israelitas; las leyes de la herencia; Josué es llamado a ser el sucedor de Moisés
Casi 40 años habían pasado desde la salida de los israelitas de Egipto. Todos los hombres (603.550) que fueron incluidos en el primer censo habían muerto, con la excepción de Josué y Caleb. La segunda generación estaba ahora cerca de la tierra prometida. «Aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo: Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel» (Números 26:1-2). Esto se llevó a cabo « . . . en los campos de Moab, junto al (Río) Jordán frente a Jericó» (26:3).
Otro mayor acontecimiento iba a tomar lugar antes que los israelitas entraran a la tierra prometida.«Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim (el monte de Nebo), y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. Pues fuisteis rebeldes a Mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación . . . Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu (Espíritu Santo), y pondrás tu mano sobre él» (27:12-16,18).
A pesar de la reprimenda y su gran disgusto por no ser permitido a entrar en la tierra prometida, « . . . Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación» (27:22). Sin vacilar, Moisés dejó su posición de guía y anunció que su ayudante, Josué, sería su sucedor para guiar al pueblo de Dios (27:23). Moisés bendijo a Josué y « . . . puso sobre él sus manos», simbólico de la transferencia del liderazgo.
Dios había dicho que Moisés era el varón más manso sobre la tierra (12:3). Una prueba de su mansedumbre fue el hecho de rendir su posición prominente a otra persona. Así como los que siguen a Jesucristo, Dios nos enseña a «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo» (Filipenses 2:3).
Pensamiento para hoy:
Debemos de mantenernos fieles en servir al Señor, aun cuando tenemos que dejar nuestro lugar de autoridad.
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En la lectura de hoy:
El segundo censo para contar a los israelitas; las leyes de la herencia; Josué es llamado a ser el sucedor de Moisés
Casi 40 años habían pasado desde la salida de los israelitas de Egipto. Todos los hombres (603.550) que fueron incluidos en el primer censo habían muerto, con la excepción de Josué y Caleb. La segunda generación estaba ahora cerca de la tierra prometida. «Aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo: Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel» (Números 26:1-2). Esto se llevó a cabo « . . . en los campos de Moab, junto al (Río) Jordán frente a Jericó» (26:3).
Otro mayor acontecimiento iba a tomar lugar antes que los israelitas entraran a la tierra prometida.«Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim (el monte de Nebo), y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. Pues fuisteis rebeldes a Mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación . . . Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu (Espíritu Santo), y pondrás tu mano sobre él» (27:12-16,18).
A pesar de la reprimenda y su gran disgusto por no ser permitido a entrar en la tierra prometida, « . . . Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación» (27:22). Sin vacilar, Moisés dejó su posición de guía y anunció que su ayudante, Josué, sería su sucedor para guiar al pueblo de Dios (27:23). Moisés bendijo a Josué y « . . . puso sobre él sus manos», simbólico de la transferencia del liderazgo.
Dios había dicho que Moisés era el varón más manso sobre la tierra (12:3). Una prueba de su mansedumbre fue el hecho de rendir su posición prominente a otra persona. Así como los que siguen a Jesucristo, Dios nos enseña a «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo» (Filipenses 2:3).
Pensamiento para hoy:
Debemos de mantenernos fieles en servir al Señor, aun cuando tenemos que dejar nuestro lugar de autoridad.
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